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Déjenme tener clases

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Una breve texto con un toque de sarcasmo, bueno, mucho sarcasmo, con el que espero reflexionen un poco todas aquellas personas que se oponen energéticamente a los movimientos estudiantiles dentro de la universidad.

“Déjenme tener clases”

Yo no entiendo a mis compañeros de la universidad, se inscriben a la escuela para tomar clases pero no quieren clases.

Y es que hay algo que debemos tener en claro, la escuela es un espacio para adquirir conocimientos, no un lugar para que muchos revoltosos que quieren perder clases y que sólo nos afectan a las personas que si vamos a estudiar, tengan espacio para sus movimientos estudiantiles o sociales, para eso se pueden organizar en otros lugares.

Es claro que los movimientos sociales en algún momento fueron de mucha utilidad, por ejemplo, el “Movimiento de Independencia de México” y la “Revolución Mexicana”; pero esos movimientos fueron más que suficientes para lograr un México independiente en el que los ciudadanos tenemos derechos que son respaldados en la Constitución. Está más que claro que en nuestra historia como mexicanos esos movimientos nos identifican, y es que no es para menos, gracias a ellos todos los derechos de los que hoy gozamos son una realidad. Pero seamos sinceros, de la Independencia de México tiene más de 200 años, de la Revolución Mexicana tiene más de 100 años, los tiempos en los que los ciudadanos vivíamos en un clima de inseguridad y/o represión por parte de autoridades o personas “autoritarias” no son más que un parráfo en los libros de historia.

La verdad no entiendo para que nos quitan las clases con tantos paros de labores; desde hace más de 60 años han existido muchos movimientos estudiantiles, ¿qué han logrado? muy fácil de responder, lo único que han logrado es la pérdida de miles de horas de clases que las personas que sí queremos estudiar para tener un futuro mejor, pudimos haber aprovechado, por ejemplo, el famoso “Movimiento de 1968 en México”, lo único que logró fue manchar el nombre de México ante el mundo, yo aún no había nacido, pero he visto que conmemoran el 2 de Octubre de 1968 como si fuera un día para estar orgullosos de recordar, ¿de qué habría que estar orgullosos? ¿de por poco cancelar los Juegos Olímpicos, o de atacar a la autoridad mexicana en la Plaza de las Tres Culturas para luego acusar al gobierno de represor?; otro evento más reciente que ya me tocó vivir en carne propia, la serie de “paros” y “marchas” que surgieron a raíz de la desaparición de unos estudiantes en Ayotzinapa, ¿qué lograron?… lo mismo que en el 68, nada, es más, el gobierno ya entregó cuentas y castigó a los responsables de ese atroz crimen, pero como nada les gusta, a cuatro años siguen “organizándose” para marchar y sobre todo para quitarnos clases a las personas que sí queremos aprender.

Yo no tengo pena en decirle a mis compañeros: “tengo clínica”, “tengo exámen”, “tengo práctica”, “tengo clase”, “¿otro paro?”, “¿cómo ayuda perder clase?”, “nos vamos a atrasar”, “ya perdimos muchas clases”, “la mejor manera de ayudar es desde el salón”; porque definitivamente es lo que pienso.

¿Qué existe violencia en el país o en la universidad?, es claro que sí, pero yo soy de las personas que creen que todo pasa por algo. Si acosan o agreden sexualmente a mis compañeras, pues… ellas se lo buscan, ¿quién las manda a vestirse de manera provocativa?; Que lesionaron de muerte a unos alumnos de bachillerato, bueno… ellos sabían a lo que se atenían al ir a violentar el derecho a estudiar de los demás con su manifestación que sólo genera caos y nos interrumpe nuestras valiosas clases y actividades escolares; Que si hay feminicidos dentro de la universidad, sí bueno… para eso pagan impuestos mis papás o en muchos casos los mismos alumnos, para que haya autoridades que se dediquen de tiempo completo a investigar esos asuntos; Que si atacan sexualmente en los baños de las instalaciones universitarias, por favor… para eso hay cámaras, y vamos, hay que enseñar a las mujeres a cuidarse solas; Que si hay narcomenudeo en la escuela, ni hablar, eso es culpa de los estudiantes que consumen drogas; Que si asaltan dentro o fuera de las instalaciones universitarias, bueno, para eso hay que llevar el celular y dinero escondido.

Basta de seguir en el papel de mártir que cada uno de mis compañeros quiere tomar, basta de hacer paros a cada rato, lo único que hacen es manchar la imagen de los estudiantes y quitarnos valiosisimas clases; y es que aunque sus paros duran 24, 48 o 72 hrs., son horas de estudio que nadie nos devuelve. Por el amor de Dios entren en razón: los paros, movimientos estudiantiles o sociales no ayudan, sólo nos perjudican a las personas que sí queremos sacar a México adelante.

El cambio está en uno mismo, el cambio se logra con la suma de esfuerzos individuales, la mejor manera que tenemos los alumnos o profesores de ayudar es desde las aulas. México requiere de profesionistas preparados, no de profesionistas “paristas” o “huelguistas”. Mientras yo no vea afectados mis derechos, no veo motivo para seguir perdiendo mis clases, si mis compañeros quieren perderlas, es cosa de ellos.

Se los pido, se los imploro, dejen de quitarnos el tiempo a los estudiantes que realmente vamos a la escuela a lo que es, dejen de afectar mis estudios, por favor… déjenme tener clases.

FIN.

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