Mexicano Curioso

Cuestión de poder

EL TIEMPO ESTIMADO DE LECTURA PARA ESTA ENTRADA ES DE: 7 MINUTO(S).

Hace rato en una plática me hicieron notar una situación, de esa plática nace el texto que a continuación leerás.

Mi duda es: ¿La persona que tiene la posición de poder manda sobre la vida de los demás?

Mi respuesta es: Sí, por supuesto.

Las siguientes historias, son totalmente independientes, pero es gracias a ellas que he determinado la respuesta anteriormente mencionada.

1era historia:

El otro día tenía una consulta en servicios médicos de la universidad, éstos se ubican cerca de mi facultad, no recuerdo la hora exacta, pero digamos que era a las 11:15 am, resulta que mi clase terminaba a las 11:00 am, los 15 minutos de diferencia me eran suficientes para llegar de mi facultad al edificio de servicios médicos, sin embargo, la clase demoró 5 minutos más, por lo que al final de cuentas terminé llegando a mi cita 11:23 am, el médico se negó a atenderme por mi impuntualidad, no hallé forma de hacerle frente a esta situación, al final, el médico es el que decide, ya que él es el que tiene los conocimientos, yo no, yo soy un estudiante más; al final tuve que re-agendar mi cita.

2da historia:

Otro día agendé una cita con otro médico, mi cita era a las 9:45 am, ese día llegué a esperar desde las 9:30 am, sin embargo, el tiempo pasó y pasó, el médico no llegaba, por lo que me dirigí a la central de enfermeras, ahí una enfermera me dijo que trataría de localizarlo, yo me retiré y seguí esperando, aproximadamente a las 10:35 am el médico llegó y me atendió.

3era historia:

Agendamos una cita con un médico para un familiar, la cita era a las 6 pm, ese día logramos llegar escasos 2 minutos antes de las 6 pm, resultó que en la sala de espera del consultorio había otras 4 personas esperando a ser atendidas, todas llegaron al lugar con previa cita; al final, el médico nos atendió 7:45 pm, a pesar de tener la cita a las 6 pm.

4ta historia:

Agendé una cita con el médico para un conocido, la cita era un día lunes a las 11 am resulta que el médico en esa ocasión nos atendió hasta las 12:25 pm.

5ta historia:

Tenía mi cita con la dentista un día viernes a las 2:15 pm. ese día se me hizo tarde y llegué 2:25 pm, a pesar de mi retraso la dentista me atendió sin ningún inconveniente, fue más que suficiente con ofrecerle una disculpa por mi demora de 10 minutos.

 

Después de estas cortas historias podemos observar que apesar de que son historias diferentes tienen algo en común:

Médico y paciente, el médico es la persona con el poder, ya que éste cuenta con los conocimientos, el paciente es el que debe subordinarse ya que éste requiere de la atención médica.

En estas historias, el médico es el que tiene el poder de decidir, puede desde negarte la atención, como ocurrió en la primera historia, hasta obligarte a que lo esperes un tiempo exagerado para poder ser atendido, el paciente carece de poder, el paciente tiene que acatarse a lo que diga el médico, de lo contrario puede haber repercusiones. Al paciente no le queda más que tolerar la conducta del médico, ya que depende de la aplicación de los conocimientos del médico para poder aliviar sus malestares, prevenir o detectar enfermedades, etc. En estos casos el paciente podría solicitar la intervención de alguna autoridad que tenga poder sobre el médico, aunque siendo sinceros es poco probable que el médico resulte afectado por simplemente haber hecho esperar al paciente para ser atendido, o negarle la atención por llegar unos minutos tarde.

Pero no vayas a pensar que tengo algo contra los médicos, de hecho yo confío en la mayoría de ellos, y no todos hacen un mal uso del poder que tienen, por ejemplo, en la 5ta historia, a pesar de mi impuntualidad fui atendido. Todas las historias me ocurrieron con médicos, es por eso que son el centro de atención en esta entrada. Además que esta situación no es exclusiva en las relaciones médico-paciente, he notado que se da en cualquier interacción entre seres humanos, una frase para este tipo de casos podría ser: el que posee el mayor poder, es el que decide que es lo que se hace.

Otros ejemplos:

Policía de tránsito – conductor.

El conductor se debe acatar a lo que dice el policía de tránsito, ya que el policía está respaldado por un reglamento de tránsito y una autoridad.

Padres – hijos.

Los hijos deben acatar lo que dicen los padres, sobre todo en edades donde dependen económicamente de ellos.

Gobierno poderoso – gobierno menos poderoso.

El gobierno menos poderoso debe acatar las decisiones del gobierno con más poder, de lo contrario puede haber repercusiones, sobre todo de tipo económicas.

Jefe – empleado.

El empleado debe acatar las ordenes de su jefe, en caso contrario, el empleado puede perder su empleo.

Árbitro – jugador de fútbol.

El jugador debe acatar las decisiones del árbitro, en caso contrario puede ser amonestado o expulsado de un partido.

Mi proveedor de internet – Goyo

Mi proveedor de internet hace lo que se le viene en gana, Goyo se debe acatar a esto ya que las prácticas monopólicas de este proveedor provocan que sea el único que brinda el servicio en la zona, y si Goyo quiere internet debe someterse a lo que el proveedor decida; si el proveedor decide que Goyo no tenga internet, Goyo no tiene internet.

Surge otra duda: ¿Es malo el poder?

En mi opinión, “el poder no es malo, malo es lo que hagas con ese poder”, es decir, si lo ocupas para tu beneficio o para el beneficio de la comunidad.

La cuestión de poder, es un tema que se presta para poder discutir demasiadas cosas, durante un tiempo indeterminado, es por eso que hasta aquí llega esta entrada.

En este mundo, el que tiene el poder, efectivamente decide sobre la vida de los demás. Sólo me queda decirte: ¿y tú, presentas en tu vida situaciones en las que tú tienes el poder sobre otras personas, lo ocupas para ayudar o para perjudicar a los demás?

FIN.

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